El coronavirus y la encrucijada de River: dar marcha atrás o afrontar la amenaza de un descenso

Ni en una situación de emergencia sanitaria el fútbol argentino se salva de caer en una grieta. Como era de suponerse, la decisión de River de cerrar el club y de no presentar al equipo para jugar ante Atlético Tucumán por la pandemia del coronavirus y los riesgos de contagio fueron conducidas a la arena política. Y la palabra del presidente Alberto Fernández​ quien manifestó que “si el fútbol se juega a puertas cerradas, no veo inconvenientes para que se siga, es un gran divertimento para la gente”, dejó al club de Núñez en una encrucijada. ¿Qué respuesta habrá desde la institución Millonaria? ¿No le quedará otra que viajar a Córdoba para enfrentar a Talleres el domingo, tal como marca el calendario de la Copa Superliga? ¿O mantendrá su postura?

Vayamos al primer escenario. Esta situación es muy dinámica pero hoy, luego del anuncio del presidente de la Nación, la AFA ratificó que la Copa Superliga se seguirá jugando. Si River presenta ahora su equipo, ¿cómo quedará parado? Es que estará retrocediendo en sus pasos, al mismo tiempo que la situación sanitaria creció y empeoró desde el sábado hasta ahora. Y no faltarán las voces de oportunistas dirigentes de otros clubes, enfrentados a Rodolfo D’Onofrio​, que dirán que la decisión de no jugar ante Atlético Tucumán respondía a cuestiones políticas y no de salud.

Ahora, si vamos al segundo escenario, es decir, si mantiene la postura de no jugar, River se puede exponer a la pérdida de la categoría, de acuerdo a lo que reza el artículo 72 del Reglamento de Transgresiones y Penas, que se viralizó en las últimas horas.

El artículo 72 del reglamento de transgresiones y penas de la AFA.

Allí se advierte que “el equipo que falte a tres partidos seguidos o alternados del respectivo campeonato oficial, que le toque intervenir o que esté disputando, perderá la categoría descendiendo a la inmediata inferior a fin del campeonato oficial respectivo, cualquiera sea el número de puntos que obtenga en la correspondiente tabla de posiciones”.

Desde River podrán esgrimir que si no se para el fútbol, tendrán que salir a jugar obligadamente, casi a modo de “amenaza” por lo que dice el artículo de 72.

Entonces, la cuestión de salud, que debería estar en primer lugar, queda envuelta en una cuestión de reglamentos y disputas y miserias políticas. Hasta la medicina quedó envuelta en este rollo. «El 95 por ciento de los médicos de la Superliga avaló la sugerencia de no jugar», expresó Pablo del Compare, doctor de Gimnasia.

En contrapartida, Donato Villani, jefe médico de la AFA afirmó: “El fútbol argentino no tiene que suspenderse. Es casi nulo que haya un infectado por jugar a la pelota». De todos modos, hubo infectólogos que advirtieron de un posible contagio en vestuarios, viajes y concentraciones en hoteles.

Ante esta situación, desde Udaondo y Figueroa Alcorta no hubo un comunicado oficial. Pero desde la dirigencia deslizaron que volverán a conversar con los jugadores y con el cuerpo técnico, quienes impulsaron originalmente la decisión de no jugar el partido del sábado, especialmente preocupados por el alcance de la pandemia después de que tomaron conocimiento de la situación del jugador Thomas Gutiérrez (presentó algunos síntomas y le hicieron el test de coronavirus, que finalmente dio negativo). Y a partir de lo conversado con ellos se definirán los pasos a seguir.

De todos modos, más allá de las charlas que tengan con Marcelo Gallardo​, Leonardo Ponzio y compañía, habrá que esperar a la reunión que habrá el miércoles entre los capitanes del fútbol argentino en la sede de Futbolistas Argentinos Agremiados y el secretario general del gremio, Sergio Marchi. «Vamos a respetar la voluntad de los futbolistas, como siempre”, afirmó Marchi.

Aunque, la definición de los jugadores podría conocerse antes. Según pudo averiguar Clarín, los jugadores tienen la intención de parar, a pesar de las presiones dirigenciales. Muchos ya lo hicieron público al declarar luego de los partidos del fin de semana como fueron los casos de Fabricio Coloccini, de San Lorenzo, Cristian Erbes y Cristian Lucchetti, de Atlético Tucumán, Bruno Urribarri, de Patronato, Ricardo Centurión, de Vélez, Silvio Romero, de Independiente, Nicolás Bertolo, de Banfield, Nicolás Reniero e Iván Pillud, de Racing, Ezequiel Rescaldani y Emiliano Papa, de Arsenal y Gabriel Carabajal, de Unión.

También hubo entrenadores que pidieron públicamente que el fútbol se pare, como Diego Maradona y Julio Falcioni. Y la mayoría de las Ligas del mundo decidieron parar la pelota.

Además, según pudo saber este diario, a los futbolistas no les cayó bien la frase del presidente de la Nación. No se quieren sentir como “los payasos o los monigotes de la gente”. En ese contexto, se tomará una determinación. Y en River están a la espera. Es que de esa decisión dependerá que el club de Núñez salga del centro de la escena o quede encerrado en ella.

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