Turismo post-pandemia: cuándo y cómo podremos viajar

Turismo post-pandemia: cuándo y cómo podremos viajar

El turismo y todas las actividades relacionadas fueron las primeras en suspenderse por el coronavirus. Viajar, pasear y conocer es una tríada prohibida por la cuarentena y, todo indica, que así será por mucho tiempo.

La industria del turismo es el cuarto complejo exportador del país. La pandemia no sólo alteró los planes de miles de viajeros sino los del propio sector. La devaluación del peso argentino favorecía la llegada de extranjeros, pero el Impuesto País, aplicado a principios de este año, hizo caer las ventas de servicios turísticos un 58%.

Ese escenario, igual, quedó lejos. Por primera vez en la historia de la Argentina, el 99% de los aviones está en tierra. El 1% restante son vuelos que repatrían argentinos varados, que buscan recursos sanitarios o jets privados a disposición de Susana Giménez o Marcelo Tinelli, famosos que desconocieron el pedido de no trasladarse.

2,9 millones de turistas extranjeros visitaron la Ciudad el año pasado, la mayoría proveniente de Brasil. 

La Cámara Argentina de Turismo (CAT) prevé una pérdida de 5 mil millones de dólares este año. Los referentes del sector consultados por Viva aseguran que trabajan en forma permanente junto al Gobierno, los sindicatos y las empresas turísticas. El Estado ayuda al sector a pagar salarios, mientras éste elabora todo tipo de protocolos.

¿Será diferente nuestra forma de vacacionar post-virus? Sí. El tapabocas será tan indispensable como el DNI o el pasaporte. El lavado de manos a repetición y el distanciamiento social serán la norma. ¿Más? Declaración jurada sanitaria en el check in y cierre de sectores (las barras, por ejemplo) para impedir la interacción entre comensales.

El futuro turístico tiene, por lo pronto, más reglas sanitarias que posibilidades para desplazarse. Así que Buenos Aires, estas semanas, se muestra insólita, minimalista. Está desnuda la Ciudad, se ha quitado las modas de países lejanos. Vacía de turistas, despojada de voces extrañas, sólo podemos recorrerla un puñado de personas.Floralis Genérica. Una imponente escultura que domina la plaza Naciones Unidas, en Recoleta. Habitualmente llena de gente, el perímetro está cerrado. /Juano Tesone. © clarin.com Floralis Genérica. Una imponente escultura que domina la plaza Naciones Unidas, en Recoleta. Habitualmente llena de gente, el perímetro está cerrado. /Juano Tesone.

Mi Buenos Aires con barbijo

Viva recorrió puntos turísticos de la Ciudad: Palermo, Recoleta, Plaza de Mayo, Puerto Madero, Caminito y San Telmo. La postal general es esta: los bancos de las plazas son de los desclasados y los trabajadores de delivery que se toman un descanso. Desapareció el apuro urbano: no hay bocinazos, no hay hora pico, no hay tachos desbordando basura. Hay apenas gente de paso.

De acuerdo a datos del Ente de Turismo porteño, el año pasado casi 10 millones de viajeros visitaron Buenos Aires. La mayoría llegó desde Brasil, y Uruguay. Y los argentinos, desde la Provincia de Buenos Aires o el Litoral.

Muchos locales del Mercado de San Telmo están cerrados. “Ahora trabajamos para los vecinos del barrio”, dice la vendedora de Chantal, una pastelería. Caminito, en La Boca, está desolado salvo por un barrendero que junta hojas de otoño. Plaza de Mayo es propiedad de las palomas y el Puente de la Mujer, en Puerto Madero, ya no es un desfile de turistas sino la “torre de control” de los prefectos que vigilan la zona.

Rómulo, el cura a cargo de la iglesia Nuestra Señora del Pilar, en Recoleta, se cubre la boca con una bufanda. “Ni un gobierno ni una bomba. Fueron tres gotitas de saliva las que cambiaron el mundo”, dice. “Descansen en paz” es el lema del cementerio, cuyo ingreso está al lado. Parece un mensaje entre líneas.La Plaza de Mayo, hoy. / Juano Tesone. La Plaza de Mayo, hoy. / Juano Tesone.

La Cámara Argentina de Turismo calcula que el sector perderá 5 mil millones de dólares este año.

El virus corre rápido por la Ciudad y el área metropolitana. Al cierre de esta edición, el miércoles 27 de mayo, la cuarentena es estricta y con especial atención en los barrios populares. Pero nuestro país es grande y aunque la actividad turística esté detenida, en algunas provincias se pusieron a prueba.

En Jujuy y Salta hace varias semanas que no registran casos positivos y por eso incentivan el turismo interno. El Estado y los referentes del sector están pendientes de cómo funciona. Si la experiencia es exitosa el modelo podría replicarse.

¿Cuándo? La incertidumbre es total y nadie quiere arriesgarse, pero todos coinciden en que “no será posible antes de septiembre”. Si el Estado sigue conteniendo el pico de contagios y los ciudadanos somos responsables, quizás en agosto podamos volver a tomar un micro para hacer unos pocos kilómetros. Y un avión, en septiembre. ¿Las vacaciones de invierno? Perdidas.Caminito. Una postal distinta del típico paseo de La Boca. /Juano Tesone. © clarin.com Caminito. Una postal distinta del típico paseo de La Boca. /Juano Tesone.

Hasta que no aparezca la vacuna, vamos a tener que apostar a la creatividad. Sin el turismo extranjero, cuando la cuarentena se flexibilice, la idea es generar y alentar el turismo intraciudad y luego, de una provincia a otra,Aldo Elías, Cámara Argentina de Turismo

Un futuro turístico posible

“Es una situación inédita en la historia del turismo. Paramos antes de que se declarara oficialmente la cuarentena. El 1° de marzo, por la pandemia, se suspendieron congresos y viajes corporativos. Desde entonces la facturación es cero”, repasa Aldo Elías, presidente de la Cámara Argentina de Turismo (CAT).

Mientras esperan que se flexibilicen las restricciones, trabajan en protocolos sanitarios para alojamientos, gastronomía y actividades relacionadas. La industria es enorme no sólo por las ganancias que genera sino por su recurso humano: 1,3 millones de argentinos se dedican, directa o indirectamente, al turismo. Así que las pautas de comportamiento no serán solo para viajeros sino también para los trabajadores.Haz clic para ver el video completo

“Lo único que funciona en este momento son las capacitaciones virtuales”, dice Dante Camaño, vocero de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA). Y sigue: “En Turismo suma desde la reserva en un hotel hasta el souvenir. Está todo parado”.

“Hasta que no aparezca la vacuna, vamos a tener que apostar a la creatividad. Sin el turismo extranjero, cuando la cuarentena se flexibilice, la idea es generar y alentar el turismo intraciudad y luego, de una provincia a otra”, vuelve Elías, presidente de la CAT.

La Cámara, las federaciones y asociaciones mantienen reuniones diarias vía Zoom con el Ministerio de Turismo y Deportes y el Entur. Cubren los sueldos de los empleados con dinero que aporta el Estado. Todos remarcan que buscan en conjunto, nunca mejor dicho, “salidas” posibles para que podamos viajar.Puente de la mujer. Es peatonal y uno de los atractivos turísticos de Puerto Madero. Representa a una pareja que baila tango. /Juano Tesone. © clarin.com Puente de la mujer. Es peatonal y uno de los atractivos turísticos de Puerto Madero. Representa a una pareja que baila tango. /Juano Tesone.

“Organizamos mesas federales para intercambiar experiencias, puntos de vista e impactos en cada plaza turística. Pensamos en acciones de promoción cruzada, es decir, activar dos destinos que tengan controlada la circulación del virus o sin casos positivos”, adelantan desde el Entur.

En esas reuniones las preguntas que se hacen son pequeñas: “¿Un turista se subirá primero a un auto, a un micro o a un avión? ¿Con qué producto corresponde limpiar el control remoto en las habitaciones? ¿Cómo medimos la distancia entre pasajero y front desk? ¿Qué hacemos si un turista tiene fiebre?”. Hubo un tiempo en que viajar era un placer.

Cómo dormir, cómo comer

Por lo pronto los alojamientos de todo tipo y categoría están cerrados en Buenos Aires. Sólo hay unos pocos hoteles destinados a la recepción de pacientes positivos de Covid-19 o que presentan síntomas y deben permanecer aislados. Al principio de la pandemia alojaban en hoteles a los varados en el exterior que debían cumplir una cuarentena de 14 días. Ahora las habitaciones son para los habitantes de barrios populares, principal foco de contagio, cuyo cuadro no necesite atención hospitalaria.Florida Garden ofrece el servicio "take away". Esa modalidad solo representa entre un 20 y 30% de la facturación de cada local gastronómico. /Maxi Failla © Proporcionado por Clarín Florida Garden ofrece el servicio «take away». Esa modalidad solo representa entre un 20 y 30% de la facturación de cada local gastronómico. /Maxi Failla

Los restoranes y bares porteños también están cerrados. Sólo ofrecen el servicio de delivery y take away, pero esta modalidad sólo representa entre un 20% y un 30% de la facturación total. Ese ingreso apenas alcanza para cubrir el costo de servicios, pero no de alquileres. La Flor, de Barracas, bar emblemático porteño, anunció que no podrá abrir ni siquiera cuando empiece “la nueva normalidad”.

Las cervecerías artesanales y otras marcas gastronómicas, siempre dispuestas a encontrarle la vuelta, lanzaron el plan “Compra Futura”: podemos invertir hoy para disfrutar mañana. Es, también, una forma de apoyo.

El turista va a tardar mucho en volver a ser turista”, avisa Graciela Fresno, presidenta de la Federación Empresaria Hotelera y Gastronómica de la República Argentina (Fehgra). Ella calcula que unos siete millones de extranjeros circulan por el país cada año. Cerradas las fronteras y sin vacuna, se preparan para reglamentar el comportamiento del turista “de cercanía” y los empleados para que, una vez permitido el desplazamiento, pueda controlarse un posible rebrote del virus.Centro Cultural Recoleta. Cuenta con 27 salas de exposición, microcine, auditorio y anfiteatro. Está cerrado al público por la pandemia. /Juano Tesone. © clarin.com Centro Cultural Recoleta. Cuenta con 27 salas de exposición, microcine, auditorio y anfiteatro. Está cerrado al público por la pandemia. /Juano Tesone.

Distanciamiento social y medidas permanente de higiene”, dice Fresno, son los pilares que regularán nuestra vida viajera. “Sólo así el turismo volverá a ser una actividad segura y sustentable”, agrega.

Tomen nota del protocolo en alojamientos: barbijos para todos y alcohol en gel a disposición; varios turnos para desayunar dado que el distanciamiento físico reduce la capacidad de los salones; room service incluido (¡eso está bueno!); declaración jurada sobre estado de salud y toma de temperatura obligatoria al momento del check in; habilitación de apps de pago y transferencias online para evitar la manipulación de billetes.

También hay protocolos para mucamas: desde cómo desinfectar las biromes disponibles en las habitaciones hasta cómo ventilarlas, y un paso a paso para el lavado de sábanas y toallas.

Mirá también: La vida después del coronavirus y la cuarentena: ¿volveremos a ser los mismos?

“En cuanto al servicio gastronómico, esas fotos que estamos viendo del verano europeo son un posibilidad real en nuestro país”, suma Fresno. Se refiere a los bares que separan clientes con cortinas de plástico o que arman gazebos con capacidad para dos personas.

Aquí la indicación es que haya al menos un metro entre el respaldo de una silla y otra, y que se organice un circuito de entrada y otro de salida. También se recomienda un sistema de reservas previas. Chau al tenedor libre. Tapabocas obligatorio o máscaras. ¿Sentarse a la barra? No está recomendado para “evitar la interacción entre comensales”.

Para los camareros, cinco lavados de manos por mesa a atender: antes del servicio, antes y después de ir al baño, antes de manipular utensilios, antes y después de manipular alimentos, y luego de tocarse la cara. Salvo por la comida, las mismas reglas corren para los clientes. El recordatorio estará destacado en el menú.Mercado de San Telmo. Un mercado tradicional devenido polo gastronómico. La mayoría de los locales están cerrados por la pandemia. /Juano Tesone. © clarin.com Mercado de San Telmo. Un mercado tradicional devenido polo gastronómico. La mayoría de los locales están cerrados por la pandemia. /Juano Tesone.

¿Se puede reprogramar un viaje?

“No por ahora”, responde Gustavo Hani, presidente de la Federación Argentina de Asociaciones de Empresas de Viajes y Turismo (Faevyt). “Pedimos al Ministerio de Turismo un DNU que permita al cliente la reprogramación de su viaje en vez de cancelarlo”, explica Hani. Sucede que las agencias de viajes precontratan servicios y los pasajeros tienen el derecho de pedir el reembolso. Las 5.642 agencias de viajes del país tienen el mismo problema: no generan ingresos desde marzo y ya agotaron “sus ahorros” en la mantención de sus propias estructuras.

La otra cuestión es que Brasil es el principal destino turístico de los argentinos y al revés: la mayoría de los turistas extranjeros proviene de ese país. La diferencia es que aquí la situación está controlada y allá, no. “Dependemos de cómo se abra el mundo y de cómo se abra la Argentina al mundo en cuestiones de turismo. Brasil es nuestro principal mercado, pero allí la situación es muy complicada”, plantea Hani. Bueno, si el virus llegó para mostrarnos “un nuevo mundo”, podremos prescindir de Florianópolis para nuestras vacaciones. 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*