La lucha de una familia que busca justicia para su hija electrocutada en un hotel de Punta Cana

Melina Caputo (17) estaba viviendo unas vacaciones soñadas en Punta Cana junto a su familia. Invitada por su abuela materna, se hospedó con ella, sus hermanos y sus primos en el exclusivo el Hotel Be Live Collection Canoa. Todo era puro disfrute: caminatas por la playa, tarde de juegos en la pileta, puesta de sol frente al mar y shows por las noches. Pero un día antes de volver al país, la joven sanjuanina recibió una descarga eléctrica fatal cuando se disponía a subir al muelle por una escalera metálica.

“Cuando le faltaba apenas un escalón para acceder al muelle, su mano izquierda quedó pegada a la baranda de la escalera. Melina estaba acompañada por su prima Celina, que al intentar auxiliarla también sufrió una descarga y empezó a los gritos”, relató a Infobae su tío Mauricio Flores, quien aseguró que “su muerte podría haberse evitado”.

Sus críticas no solo apuntan a la precaria instalación eléctrica, que “era un desastre”, sino también a la falta de un protocolo de emergencias por parte del hotel. “Mientras que dos turistas italianos le hacían RCP y otro huésped fue a dar aviso al restaurante del muelle apareció personal de hotel, que no eran médicos ni nada, para llevarla en un carrito hasta la salita de primeros auxilio donde ni siquiera había un enfermero”, se lamentó el hombre.

Melina junto a Leandro, su hermano mayor. Ambos están sobre la playa, al lado del muelle donde encontraría la muerte la joven

Ante semejante inoperancia y desidia, fue su hermano Leandro quien decidió llamar al servicio de asistencia al viajero para que enviaran una ambulancia. Llegó 30 minutos después, pero ya era demasiado tarde.

“Lo peor es que después de la muerte de Melina el muelle siguió funcionando como si nada hubiera pasado y lo único que se valló fue la escalera”, contó Flores. Pero lo más traumático ocurrió días después, cuandolas autoridades del hotel emitieron un comunicado donde aseguraban que la joven había muerto por una “falla cardiorrespiratoria” y que en el lugar “no había ningún elemento de cableado expuesto ni que supusiese riesgo” para sus clientes.

Sin embargo, la necropsia realizada por el Instituto Nacional de Patología de República Dominicana determinó que el causal de muerte fue “electrocución” y una pericia técnica al muelle puso en tela de juicio el tipo de instalación eléctrica que iluminaba ese sector.

“Es precaria, con un cable tipo taller no preparado para intemperie cuando debería estar dentro de un caño estanco a prueba de agua. El cable está solo aislado con una cinta que no soporta agua y menos agua salada. Debería haber sido una instalación de baja tensión en 12 V, con transformador de doble aislación y disyuntor, en lugar de usar corriente alterna 110 V”, aseguró el informe al que accedió este medio.

Después de la muerte de Melina, el hotel solo se clausuró la escalera. El muelle siguió funcionando con normalidad. En la otra foto se observa el cableado precario que pasa por debato de la estructura de madera

La abogada Alejandra Fangano, que representa a los padres de la adolescente, explicó a Infobae que el deceso de Melina fue provocado “por un cable que habían pasado por debajo del muelle para iluminar el deck”. Y detalló su hipótesis de lo sucedido: “Al subir el oleaje se mojó y emitió una corriente eléctrica a la persona que entró en contacto con él”.

Como todas estas conjeturas hay que comprobarlas en un juicio, la familia tuvo que contratar a un estudio de abogados dominicanos para que pudiera representarlos. “Nadie quería meterse con las grandes cadenas hoteleras. Nos llegaron a pedir hasta 200 mil dólares o que les firmemos un pagaré o le hagamos un depósito”, recordó la letrada, quien viajó hasta ese país para dar con “abogados serios” que interpusieran la demanda.

Gracias a la perseverancia de la familia, que luchó contra viento y marea para que no se archivara la causa, un fallo emitido el 8 de enero por la Cámara Civil del Juzgado de Primera Instancia, del juez Jorge Luis Reyes Lara, les devolvió la esperanza hacer justicia. Resolvió que sea la Sala Tercera la que lleve adelante la causa y le ordenó que fijara una primera audiencia para el mes de marzo. “La causa estaba cajoneada, pero logramos reactivarla gracias al trabajo hecho por los abogados dominicanos que logré contactar ”, señaló Fangano.

El certificado de defunción dice que la causa de la muerte fue "electrocución"

Consultados por Infobae, desde el hotel se negaron a hacer declaraciones al respecto. “No vamos a hacer más comentarios. Gracias por pedir nuestra versión”, señaló Miguel Ángel Uriondo, director de Comunicación Corporativa del grupo Globalia, al que pertenece la cadena de hoteles Be Live.

“El proceso penal se cerró cuando comprobaron que la muerte fue por electrocución. Es que cuando no existe un autor que produce el hecho no se lo puede imputar y la causa penal se archiva», precisó Fangano ya que, a diferencia de la ley argentina, la justicia civil es la que se encarga de investigar los accidentes de este tipo.

«Más allá que hagamos un reclamo económico en la justicia civil está mal que le transfieran a la víctima la responsabilidad, como lo hicieron. La demanda es por 1,2 millones de dólares”, contó.

Para la abogada, hubo una falta de cuidado y protección a la vida de los huéspedes por parte del hotel: “Al cliente le tienen que garantizar la vida más allá de que el lugar sea un paraíso”. Y también apuntó contra la indiferencia de la Embajadora argentina en República Dominicada, Nora Elizabeth Capello, y la cónsul en Santo Domingo, Maria Emilia Rinaudo.

“Vamos a pedirle a la nuevo Canciller (Felipe Solá) que remuevan a ambas de sus cargos ya que en ningún momento asistieron o asesoraron a la familia de la víctima. Hubo un abandono de parte ellos y el padre se tuvo que encargar de todo”, denunció la letrada.

Claudia, junto al cajón donde descansan los restos de su hija Melina

El papá fue el encargado de reclamar el cuerpo en la morgue, embalsamarlo y subirlo a un avión para que la familia pudiera velarla y darle sepultura en nuestro país. “El cadáver llegó 11 días después, el 27 de agosto de 2019, y hasta el día de hoy nadie se preocupó por ellos. No hacemos un reclamo económico porque el hombre se hizo cargo de todos los gastos y de tramitar la repatriación. Es un reclamo moral y humano. Exigimos que recambien a esos servidores públicos”, señaló.

El cuerpo de Melina arribó a San Juan a las 4 de la mañana para que sus seres queridas pudieran despedirse de ella. “Le velamos hasta las 17 horas y luego le dimos sepultura en el cementerio privado La Capital. Hoy sus restos descansan en un mausoleo familiar y no hay un día que no pensemos en ella. Era una muerte evitable”, concluyó su tío con un dejo de bronca e impotencia.

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