La ambición de Hugo Moyano vuelve a inquietar a los demás gremios del transporte

«El problema con Moyano es que siempre quiere todos los caramelos para él solo». Con esa definición en un poderoso gremio de transporte muestran su preocupación con la jugada que tiene en mente el jefe camionero: que en la eventual presidencia de Alberto Fernández la Secretaría de Transporte quede para un hombre suyo.

Hace dos semanas Moyano participó de una reunión con la mesa chica de la CGT en la que se empezó a plantear cómo será el regreso de los gremios y sectores que hoy están afuera de la central sindical peronista, entre ellos el moyanismo.

Con Hugo Moyano siguen alineados otros cuatro gremios, además de Camioneros: Ceramistas, Aeronavegantes, Peaje y Canillitas.

Aunque se muestra de acuerdo con el pedido de Alberto Fernández de unificar bajo el paraguas de la CGT a todo el movimiento sindical, en la central no vislumbran que el jefe camionero esté detrás de quedarse otra vez con la conducción cegetista.

Tampoco, esta vez, buscaría posicionar a su hijo Pablo Moyano, número dos de Camioneros, en un puesto central del secretariado de la futura CGT. Su fuerte temperamento, incluso, impide que su figura genere mayores consensos.

Hace tiempo se dice que los Moyano tendrían especial interés en la conducción de la Confederación de Gremios del Transporte (CATT), que nuclea a todos los gremios de la actividad y es considerada, por su poder de fuego, el brazo armado de la CGT.

Pero el que suena para quedarse con su control en mayo del año que viene, cuando la CATT renueve autoridades, es el maquinista Omar Maturano. El ferroviario tiene el aval de un sindicalista clave del sector: el colectivero Roberto Fernández.

Pero ahora los Moyano tampoco estarían enfocados en la CATT. La mira la tienen en la Secretaría de Transporte, según se repite en medios sindicales.

Es más: se dice que Facundo Moyano está por viajar a España para interiorizarse sobre el Consorcio Regional de Transportes de Madrid, el coloso que administra todos los transportes públicos de la capital española.

Alberto Fernández con Pablo Moyano, la semana pasada.

La versión no hizo más que dejar en estado de alerta a los gremios del transporte. Desde los colectiveros de la UTA, incluso, ya le habrían hecho llegar a Alberto Fernández su resistencia a que los Moyano manejen esa sensible área.

Antiguos aliados del camionero en las épocas del fallecido Juan Manuel Palacios, la actual conducción de la UTA tiene una tensa relación con Moyano. En el gremio aún mastican bronca porque el año pasado el ex jefe de la CGT apoyó a un dirigente que buscó desafiar en la interna a Roberto Fernández.

En esa jugada Moyano contó con el okey del grupo DOTA, que maneja a la mayoría de las empresas de colectivos del área metropolitana.

«No quiero que Moyano se meta en lugares que no le corresponde. Cada uno en su lugar«, advierten en un gremio de transporte. En otro agregan: «No vamos a permitir que se quede con toda el área de transporte, a lo sumo que ponga a alguien de su confianza en la subsecretaría de transporte de carga».

Las desconfianzas con Moyano vienen de lejos. En los tiempos en que fue el interlocutor privilegiado de Néstor y Cristina Kirchner supo acaparar demasiado y no se mostró generoso con otros sectores sindicales.

Hombres de su riñón, por ejemplo, estuvieron al frente de la Superintendencia de Servicios de Salud, un ente millonario y clave del Gobierno. En varios gremios, como Comercio, Tintoreros y Alimentación, aún no olvidan que Moyano les sacó afiliados.

Esta semana Moyano volverá a verse con algunos dirigentes que están en contra de que coloque a alguien suyo en la Secretaría de Transporte (para quedar al frente del Ministerio suena en la CGT con fuerza Florencio Randazzo, con quien Alberto Fernández se mostró el viernes pasado).

Se encontrarán en la reunión de la plana mayor de la CGT con todos los sectores gremiales que buscan la reunificación de la central. Estarán los jefes de los sindicatos que conforman el llamado núcleo de poder cegetista (Comercio, Sanidad, UOM, UPCN y UOCRA) más Camioneros, La Bancaria, UTA, Fraternidad, Unión Ferroviaria, Luz y Fuerza y los que integran el sector alineado con Omar Viviani.

La prioridad de estos gremios es lograr la reunificación de todos los sectores que integran la CGT.

¿La catamarqueña Corpacci a Salud?

En la conducción cegetista repiten que no habrá adelantamientos y que recién en agosto, cuando se venza el mandato de su actual conducción, se elegirá a sus nuevas autoridades. Héctor Daer, actual cosecretario general, es el que aparece como mejor posicionado para continuar en el cargo.

Por su estrecho vínculo con Alberto Fernández se lo mencionó como posible funcionario en el eventual futuro gobierno. «No quiero ni voy a ser ministro de Trabajo», repite en sus reuniones con dirigentes gremiales.

Para Trabajo se menciona que Fernández estaría pensando en un abogado de buena relación con los sindicatos. Otra área de suma importancia para los gremios es la de Salud. En la CGT mencionan el nombre de Lucía Corpacci. La actual gobernadora de Catamarca, médica de profesión, deja su cargo en diciembre.

En la central sindical se entusiasman con el rol central que tendrán en caso de que Fernández gane la presidencia. 

«Vamos a participar de la toma de decisiones. Su gobierno tendrá dos pilares, los gobernadores y la CGT», dicen en la central sindical.

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