Final con polémica en la Fórmula 1: Vettel estalló de furia porque lo penalizaron y ganó Hamilton

La bandera a cuadros cayó en el Gran Premio de Canadá y las imágenes fueron raras de ver. Porque Sebastian Vettel cruzó primero la meta y comenzó a saludar al público. Ahí nomás llegó Lewis Hamilton y también levantó una mano para saludar. Es que el británico fue el vencedor porque el alemán recibió una penalización de cinco segundos.

Lo que se esperaba en la Fórmula 1 finalmente no sucedió. Los fanáticos esperaban que Ferrari cortara la racha de Mercedes en la categoría y todo hacía prever que eso sucedería. Porque Vettel había largado en la punta y tenía absolutamente dominada la carrera.

Sebastian Vettel dominó en Canadá, pero perdió por una sanción. Foto: AFP

© clarin.com Sebastian Vettel dominó en Canadá, pero perdió por una sanción. Foto: AFP

Hasta que sucedió la maniobra de la polémica en la 48ª vuelta. Vettel se fue al pasto sobre su izquierda y cuando volvió a la pista obstruyó a Hamilton, que venía ahí nomás. De milagro no chocaron y entonces Mercedes reclamó.

A 10 vueltas del final, llegó la penalización de cinco segundos y todo cambió, porque Hamilton manejó la diferencia, a sabiendas de que ganaría si Vettel no es escapaba demasiado.

«Nos están robando la carrera», señaló vía radio el alemán, demostrando su bronca con la decisión de los comisarios deportivos.

Lewis Hamilton terminó como ganador en Canadá. Foto: DPA

© clarin.com Lewis Hamilton terminó como ganador en Canadá. Foto: DPA

«Tuve que controlar el auto porque casi me pego contra el muro. ¿Cómo diablos se supone que maneje?«, se quejó con dureza Vettel antes de bajarse de la Ferrari.

El alemán dejó plantado a Martin Brundle en las entrevistas reservadas para los tres mejores y se fue directo con su equipo. No llevó el auto hasta debajo del podio, furioso con la decisión y empecinado en que Ferrari apele.

No contento con ello, cuando apareció se acercó hasta donde estaba el Mercedes de Hamilton y le puso adelante el número «2». El «1» lo dejó en el lugar imaginario donde debería haber estado su Ferrari.

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