El profesor de educación física acusado de estupro, preso en la Alcaidia

Se trata de Marcelo “Chino” Lavallén, de 50 años de edad, a quién le dictaron una prisión preventiva durante 30 días. La Policía lo halló en el interior de su auto con una menor de 15 años.

El caso es investigado por el fiscal Marcos Hernán Sacco y el juez Néstor Daniel Ralli.

Lavallén, de 50 años de edad -profesor de Educación Física en un colegio santarroseño, quién además estaba a cargo de un equipo de hockey de mujeres de Toay y se desempeñó en diferentes clubes de la ciudad- permanece alojado en la Alcaidía de la Unidad Regional I.

El próximo 8 de noviembre está prevista la realización de una entrevistada en cámara gesell a la menor de 15 años, como medio de prueba. “Es clave la pericia por qué de ahí surgirán muchas cosas….el tenor de la denuncia, por ejemplo, dice que esa relación fue consentida por la chica. Para mi ese consentimiento no es válido, porque el que tiene la responsabilidad es el adulto y no el menor. Pero, insisto, es parte de una pericia y de una medida de prueba a llevar adelante”, dijo a El Diario el fiscal Sacco.

El profesor fue hallado con la menor en su auto particular el viernes pasado, durante un patrullaje de rutina de dos policías. Como las explicaciones que dio no convenció a las autoridades se inició una investigación y se notificó a los padres de la chica. El domingo siguiente quedó detenido a partir de una denuncia formal que hicieron los progenitores de la menor.

Durante la audiencia de formalización que llevó adelante el juez Ralli, Lavallén fue acusado de “estupro”, una figura legal que el Código Penal reprime con “penas de tres a seis años de prisión a aquel adulto que mantenga relaciones sexuales con adolescentes de entre 13 y 16 años”.

Luego de que se conociera el caso, Lavellén borró su perfil de Facebook. Sin embargo, en las redes sociales circuló un posteo en el cual se puede ver que el profesor compartió una publicación del concejal y pastor santarroseño Roberto Torres en contra del aprendizaje de la Educación Sexual Integral en las escuelas.

El caso mantiene conmocionada a la comunidad educativa a donde concurre la menor, y en dónde Lavallén daba clases.

En el momento en que el profesor fue hallado con la menor dentro del vehículo no habría indicios de que haya existido un encuentro íntimo entre el acusado y la víctima. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que esto haya sucedido en otra ocasión, lo que hoy es tema de investigación.

El fiscal Sacco ya ordenó varias medidas de prueba, a las que accedió el juez Raali: una pericia psicológica sobre el profesor, un peritaje de los dispositivos tecnológicos que fueron secuestrados durante un allanamiento y la cámara gesell de la adolescente.

– ¿Por qué se optó por la figura del estupro y no de abuso sexual, por ejemplo?, le consultó El Diario al fiscal Sacco.

– Justamente por la cuestión objetiva de la edad. Si es menor de 13 años, siempre estamos hablando de un abuso por más que exista un supuesto consentimiento. Si tiene entre 13 y 16 años estamos hablando de estupro. Es clave la pericia de la cámara gesell por qué de ahí surgirán muchas cosas….el tenor de la denuncia, por ejemplo, dice que esa relación fue consentida por la chica. Para mi ese consentimiento no es válido, porque el que tiene la responsabilidad es el adulto y no el menor. Pero, insisto, es parte de una pericia y de una medida de prueba a llevar adelante.

– ¿Qué es lo que se toma por inmadurez sexual?

– Se evalúan muchas cosas…por ejemplo hay chicas que a los 15 años ya fueron mamá. Entonces ahí la figura del estupro no encaja. Acá en este caso lo que tenemos que probar es que hubo un avasallamiento sobre la integridad sexual de la menor. Hay un montón de cuestiones y muchas pruebas pendientes.

¿Qué es el estupro?

El estupro es un delito sexual que se produce cuando una persona, generalmente mayor de edad, mantiene relaciones sexuales con una persona adolescente -de entre 13 y 16 años- que consiente la relación. El delito exige que se haya aprovechado la inmadurez de la víctima.

Este acto se diferencia de la violación o abuso por el hecho de que no hay violencia contra la víctima, quien manifiesta su consentimiento para el acto sexual. De encontrarse culpable de este delito, la ley prevé -en primer instancia-entre tres a seis años de prisión. Sin embargo, la pena puede extenderse en caso de que existan agravantes de seis a diez años.

Fuente: El diario