El intendente se fue de un acto en la playa con Vidal, porque le molestaba el sol

«Este no es un lugar digno para un intendente, ustedes hagan lo que quieran, yo me voy a la m***», dijo Carlos Arroyo, el intendente de Mar del Plata a sus desconcertados funcionarios, pegó media vuelta y abandonó el acto en el que la gobernadora María Eugenia Vidal, apenas minutos después, inauguró las playas públicas equipadas que la provincia monta aquí y en otras localidades de la costa.

Aunque algunos creyeron que Arroyo estaba yendo a resguardarse del sol a la camioneta en que había llegado,  junto al secretario de Hacienda de la comuna, Hernán Mourelle, quien le ordenó al chofer que arrancara. Algunos de sus funcionarios, incluidos algunos del equipo de la gobernadora, lo llamaron al ofuscado intendente, pero sin éxito.

¿Qué no le gustó? Cuando el personal de protocolo le informó que él y su equipo deberían permanecer durante el acto tras una valla, junto a periodistas y otros funcionarios, en la playa y al rayo del sol, se enojó: «No es un lugar digno para un intendente», dijo primero. Luego anunció la retirada. No estuvo ni cinco minutos en la playa de la provincia.

Vidal llegó media hora más tarde e inauguró las playas: «Tenemos las mejores expectativas para esta temporada», dijo, y no hizo alusión alguna al desplante del intendente con el que no tiene buena relación.

Pero Arroyo no se fue solo y también se fueron algunos con lo que si tiene afinidad la gobernadora: los integrantes del radicalismo a quienes al parecer no les gustó que el diputado Guillermo Montenegro, que aspira a la intendencia de Mar del Plata, fuera el único invitado a la recorrida inaugural por la playa pública, y se alejaron en silencio. Montenegro cuenta con el OK de Vidal para esa pelea en 2019

Desde el entorno de la gobernadora fueron gráficos: «Es como si el intendente de Bariloche, se fuera de un acto porque le molesta la nieve», dijeron en la gobernación platense.