Roma, la hija de Dalma Maradona que ¿podría acercarla nuevamente a Diego?

«Mis dos únicas hijas son Dalma y Gianinna», repetía Diego Maradona hasta el cansancio. Cada vez que tenía que asegurar algo decía «lo juro por Dalma y Gianinna» y se tatuó el nombre de ellas en cada brazo. Tal era el amor del Diez por sus hijas que en 1997 cuando él dejó las canchas, el nombre «Dalma» alcanzó su mayor popularidad en la historia del país, es que las chicas ya formaban parte de la familia de todos los argentinos. Sin embargo, algo se rompió entre el ídolo y ellas.

Este martes nació Roma, o Pipita, como su mamá cariñosamente la llama, la primera hija de Dalma y su marido y Diego no está en Buenos Aires para conocerla, pero la distancia entre el astro futbolístico y su hija mayor no solo se mide en kilómetros.  Las diferencias entre ellos y especialmente el juicio que él le inició a su ex mujer, Claudia Villafañe, los alejaron cada vez más.

Diego no estuvo en el casamiento de ella hace un año, tampoco llamó a su nieto mayor Benjamín (hijo de Gianinna y el Kun Agüero) por su cumpleaños y justo hace unos días Matías Morla anunció que el director técnico de Dorados de Sinaloa tiene cuatro hijos en Cuba a los que pronto reconocerá.

Por primera vez en seis años el ex Campeón del Mundo está muy cerca de Dieguito Fernando y mantiene una buena relación con Diego Junior  y Jana (a quienes reconoció de grandes). Pero pareciera que como dice el viejo dicho, «siempre falta uno para el peso» y si el ex deportista está bien con parte de sus hijos, no puede estarlo con los otros.

Dalma, «la primera y la única»

Dalma Nerea, la primera hija de Diego y Claudia, nació el 2 de abril de 1987 en Buenos Aires. La bautizaron así por su abuela paterna, Dalma Salvadora Franco, más conocida como Doña Tota. Dos años más tarde llegó Gianinna y en cada oportunidad que podía, Diego se mostraba súper enamorado y pleno con sus dos hijas.

Él siempre dijo que sus hijas con Claudia Villafañe eran las únicas, que el resto eran hijos de la billetera. Juntos pasaron por los momentos más difíciles, como cuando él fue expulsado del Mundial de Fútbol de Estados Unidos en 1994 luego de un control antidoping o cuando estuvo al borde de la muerte en el 2000.

«Las nenas» como él les decía, siempre fueron incondicionales y él con ellas también. Estando en Cuba, Diego sorprendió al usar dos relojes en sus muñecas: uno era para la hora local y el otro para saber en qué momento del día estaban sus hijas.

La relación entre Dalma y su papá comenzó a deteriorarse cuando Verónica Ojeda en el 2012 quedó embarazada de Dieguito Fernando. El DT nunca se ocupó de que sus hijas y su mujer se llevaran bien, sino que por el contrario, solo generó divisiones. 

En el 2013 y para furia de Maradona, apareció una foto de Jorge Taiana, pareja de Claudia desde hacía ya una década, jugando con Benjamín. En ese momento comenzó una guerra entre el Diez y Villafañe en la que él la acusó de «ladrona» ante la Justicia. Las más perjudicadas en la pelea fueron sin dudas las hijas de ellos, que quedaron en el medio y aunque siempre intentaron estar bien con su mamá y con su papá, los dichos del ex deportista fueron tan fuertes, que inevitablemente ellas mostraron su incondicionalidad para con su madre.

El año pasado Dalma se casó con Andrés Caldarelli  y su papá no estuvo. Él argumentó que por cuestiones laborales le resultaba imposible viajar de Dubai a Buenos Aires y que por eso le había pedido a ella que cambiara la fecha, cosa que no quiso.

Anteriormente ella había ido a visitarlo a los Emiratos donde él vivía con Rocío Oliva, justamente para tratar el tema de su boda. Según contaron y  mostraron en las redes, se había tratado de una visita cordial, donde padre e hija recuperaron el tiempo perdido.

¿Por qué está mal con Dalma? «Nunca fue a ver a mi mamá; la única abuela que tenía era la madre de Claudia. Y yo tengo un puñal clavado en el corazón por eso. Fue a verla hasta los 7, 8 años; después no fue más. Y para cubrirse, a veces iba para fin de año. Tota (su mamá) me preguntaba por qué Dalma no la iba a visitar y yo le decía que estaba trabajando. Eso nunca se lo perdoné. No tiene explicación. ¿Cómo no se iba a hacer tiempo para ir a ver a la abuela? Estamos todos locos», había dicho dolido en Intrusos hace unas semanas.

A pesar de todo, aclaró: «Con Dalma tengo un amor increíble porque es la primera y la única. Y eso nadie me lo va a sacar del corazón«, tal vez dejando la puerta abierta a una futura reconciliación, y qué mejor excusa para un reencuentro que la llegada de una nueva integrante al clan, o mejor dicho, a la familia.

Así como la boda de Dalma coincidió con el nacimiento en Italia de Diego Matías, el hijo de Junior, el nacimiento de Pipita (como la actriz cariñosamente llama a la beba desde que está en la panza) coincidió con el anuncio de que el Diez tiene cuatro hijos en Cuba y la noticia de que el hijo de Sinagra será papá otra vez.

Los bebés traen felicidad y paz a los hogares, tal vez así como Maradona al encontrarse con Dieguito Fernando hizo un click y decidió que no se separaría más de él luego de años de ausencia, ver a su nieta recién nacida y ver a su hija mujer convertida en mamá también lo hagan reflexionar y dejar los rencores a un lado, olvidarse del pasado y ver hacia adelante, acercándose a su hija, para poder disfrutar de su nieta. Después de todo, la pequeña recién nacida, sus primos Diego Matías y Benjamín y su tío Dieguito Fernando, son niños y no tienen por qué pagar por los errores de los adultos.