Habló la mujer que acusó de abuso al senador Marino: “Fue horrible, me sentí paralizada”

“Desde que hice la denuncia me llegaron un montón de llamados de otras empleadas del Congreso a las que les pasa lo mismo”, aseguró a Infobae Claudia Guebel, la mujer que el jueves pasado decidió denunciar al senador de la UCR Juan Carlos Marino por acoso y abuso sexual. La acusación contra el senador no llegó a oídos sordos en tribunales. Horas antes de su entrevista en la noche de ayer, el fiscal federal Federico Delgado decidió requerir la instrucción para comenzar a investigar al legislador pampeano y a su entorno.

Guebel se muestra extrovertida, ríe en las charlas previas hasta que la conversación comienza a acercarse al día del presunto ataque en junio de este año. Su cara se empieza a transformar, la sonrisa se le borra: “Un día ingresé al despacho del senador y se me abalanzó encima. Me manoseó. Quedé paralizada. Vos me ves ahora muy decidida pero en ese momento no supe qué hacer“, afirma.

Guebel, licenciada en ciencia política, continúa: “Lo conozco hace años. Militamos juntos en el mismo partido. Le tenía mucho respeto. Cuando pasé de Diputados al Senado tuve que ir a pedirle un espacio de trabajo. Nunca tuvimos una relación de amistad ni de vinculo cercano”.

—¿Cuándo comenzaste a trabajar con él?

—A principios de este año. Yo trabajaba en Diputados y me tuve que ir por qué ahí tuve episodios brutales de hostigamiento, persecución, intimidación y acoso. Eso se dio cuando trabajaba en la Comisión de Juicio Político. Quien me hizo todo eso fue el doctor Juan Carlos Amarilla. Se inició un sumario interno en esa oportunidad. Pedí el pase. A principios de este año, en febrero, empiezo a trabajar con Marino. Lo curioso es que él, estando de viaje con su señora, empezó a mandarme mensajes. Me decía: “Ya nos vamos a ver”, una frase latiguillo que usó siempre. Si bien todo el mundo puede usar esa frase, en él eso tenía otra connotación.

—¿Cómo fueron tus primeros meses trabajando con Marino?

-Empezó a sucederse un intercambio de mensajes muy “picaresco”, por así decirlo, de parte de él. También se daban por WhatsApp una andanada de chistes groseros y de cosas que verdaderamente demuestran un perfil misógino.

—¿Ya desde el comienzo de la relación laboral te sentías acosada?

—Sí, desde el arranque. A veces lo que uno no se anima a hacer personalmente quizás se anima a través de la cosa impersonal de un dispositivo. Para mí es una situación espantosa, violenta. Vengo corriendo, escapando de un tipo que hizo que vaya a mi casa llorando todos los días, de terminar en Asuntos Jurídicos del Congreso haciendo la denuncia y me vuelve a pasar lo mismo. Quise no pensarlo. Quise no pensar que esto fuera así. Me di tiempo a mí misma para darle posibilidad de que eso no fuera. Vengo de una situación así, escapándome…

El senador Juan Carlos Marino durante la sesión de este miércoles (Patricio Murphy) El senador Juan Carlos Marino durante la sesión de este miércoles (Patricio Murphy)

—¿Y cuándo pasó de ser hostigamiento o acoso a ser directamente abuso?

—Apenas me vio, cuando entré a su despacho la primera vez. (Nota: Claudia trabajaba desde su casa). Fui a presentarle un trabajo. Me costó mucho hacerlo. Cuando entré, yo tenía en la mano los documentos, me manoseó sin mediar palabra. Eso fue horrible. La verdad es que no tuve capacidad de respuesta. Me sentí paralizada, con una persona muy importante enfrente y con sus empleados esperando en la puerta. ¿Cómo salir de esa situación? Yo, que soy tan rápida en algunas cuestiones mentales, me quedé atascada porque me dije: “No puede ser”.

—Además tuviste otro episodio con otro integrante de esa oficina ¿Qué sucedió?

—Su jefe de despacho, Pedro “Chachi” Fiorda fue hasta más cruel que Marino en el avance físico. Me sujetó de las manos después de una conversación en la que hacía alarde de su poder político y manejo de la próxima campaña. La verdad que me puse muy incómoda. No quería ser partícipe de ese tipo de cosas. Me quise ir. Cuando me estoy yendo le pedí que me firme un papel para yo poder cobrar mi sueldo.Lo firmó y cuando lo voy a saludar el tipo me agarró de los brazos con mucha fuerza y mucha furia. Introdujo su lengua en mi boca. Yo quería zafar y él presionaba más.

—Y todo esto paso en el Congreso de la Nación

—Lamentablemente sí. En el despacho del Senador Juan Carlos Marino.

—¿Existen otros casos dentro del Congreso de acoso o abuso?

—Sí. Mi denuncia apareció en los medios en el transcurso de menos de una hora de una manera tremenda. Ni siquiera tuve tiempo de llegar a llorar a mi casa por lo que había hecho y ya me estaban llamando los medios. No fue inmediato pero a las 24 horas me llamaron muchas mujeres. Es una cosa que no se puede creer, la cantidad de chicas que me contactan de manera telefónica, llorando, empleadas del Congreso, trabajadoras del senado, de Diputados, de las comisiones. Me dicen “Claudia, estoy con ataque de pánico, no me puedo levantar”. Yo les ofrezco mi colaboración. ¿Qué puedo hacer? No tengo los recursos del Estado.

Claudia Guebel (Patricio Murphy)© Proporcionado por THX Medios S.A. Claudia Guebel (Patricio Murphy)

En la declaración que realizó al momento de hacer la denuncia inicial Claudia relató otro hecho que sucedió en simultáneo a los abusos. “Chachi” Fiorda, jefe de despacho de Marino, le habría confesado cual era la supuesta estrategia del senador para perjudicar a su competidor por la gobernación pampeana, Carlos Mac Allister: “El me dijo que con respecto a 2019 las estadísticas daban bien. Que había un crecimiento. Yo dije que su adversario estaba fuerte también. Y me respondió: ‘Vos quédate tranquila que para eso ya tenemos un as bajo la manga. Cuando menos lo espere le va a aparecer una denuncia de pedofilia’. Cuando escuché eso me quise ir. No quería saber nada”, asegura.

—¿Alguien del entorno de Marino se comunicó con vos después de la denuncia?

—No. Pero te cuento un episodio. Cuando tenía que ir a hacer firmar el último documento para poder cobrar, tenía tanto miedo que pedí que me acompañara un amigo. Cuando llegamos al despacho la secretaria me vio y avisó con un grito: “Vino con gente, está acompañada“. ¿A quién le estaba avisando y por qué?, me pregunto.

Hoy al mediodía, en plena sesión extraordinaria por la “ley Micaela”, el senador Marino rechazó las acusaciones en su contra.

Por lo pronto, el fiscal Federico Delgado, quien recibió la causa por sorteo, solicitó que el legislador radical comience a ser investigado. Además pidió que el senador Marino, que tiene fueros y no se lo puede allanar, entregue su teléfono para ser revisado.

Por lo pronto, no es el único caso en el Congreso: la UFEM, el ala de la Procuración dedicada a investigar delitos de violencia de género,pidió procesar por abuso al diputado tucumano José Orellanaa comienzos de la semana pasada.

 

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