Un egresado de la UNLPam, en el equipo del que ganó el Nobel de Medicina

Un médico veterinario, graduado en la Universidad Nacional de La Pampa, trabaja desde hace cuatro años junto al estadounidense James P. Allison, a quien hoy le otorgaron el Premio Nobel de Medicina. Se trata de Jorge Blando, quien está radicado en Estados Unidos.

Este lunes, en Estocolmo, se otorgó el Nobel de Medicina a un estadounidense y un japonés por sus aportes a la inmunoterapia contra el cáncer. James P. Allison y Tasuku Honjo fueron galardonados por sus hallazgos en proteínas del sistema inmune.

La noticia de carácter mundial tuvo repercusión en Argentina y en especial en General Pico, ya que uno de los integrantes de los equipos patológicos de los Estados Unidos cursó su carrera universitaria en la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Pampa.

Jorge Blando es un argentino radicado en el país del norte. Desde hace varios años se desempeña en el MD Anderson Cancer Center de Houston. Luego de recibir su título de médico veterinario en General Pico, emigró a los Estados Unidos y allí se especializó en Patología. Colegas piquenses manifestaron su orgullo y satisfacción.

También su familia, ya que Jorge está ligado directamente a Pico, a la que llegó muy joven desde Comodoro Rivadavia a estudiar Ciencias Veterinarias. Aquí se casó con Jorgelina Marengo, integrante de una conocida familia piquense y madre de sus dos hijos.

El cáncer mata a millones de personas cada año y es uno de los mayores desafíos de salud de la humanidad. “Al estimular la capacidad inherente de nuestro sistema inmune para atacar las células tumorales, los Premios Nobel de este año han establecido un principio completamente nuevo para la terapia contra el cáncer”, explicó la Academia.

James P. Allison estudió una proteína conocida que funciona como un freno en el sistema inmune. Se dio cuenta de la posibilidad de quitar el freno y liberar nuestras células inmunes para atacar los tumores. Luego desarrolló este concepto en un nuevo enfoque para el tratamiento de pacientes, según consignó Clarín.

En paralelo, Tasuku Honjo descubrió una proteína en las células inmunes y, después de una cuidadosa exploración de su función, finalmente reveló que también funciona como un freno, pero con un mecanismo de acción diferente. Las terapias basadas en su descubrimiento demostraron ser sorprendentemente efectivas en la lucha contra el cáncer.

Allison y Honjo mostraron cómo las diferentes estrategias para inhibir los frenos en el sistema inmune se pueden usar en el tratamiento del cáncer. Los descubrimientos fundamentales de los dos premiados constituyen un hito en la lucha contra el cáncer.

En 1995, Allison fue uno de los dos científicos en identificar el CTLA-4 como inhibidor de los linfocitos T. Los linfocitos T, también células T, tienen un papel central en el sistema inmunitario.

Allison, de 70 años, “identificó el potencial de liberar el freno y de este modo facilitar que nuestras células inmunitarias ataquen los tumores”, indicó el jurado del Nobel el lunes al anunciar el premio.

FUENTE DIARIO TEXTUAL

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