Renuncia el fiscal del MeToo, por denuncias de abuso sexual

Eric Schneiderman, el fiscal general de Nueva York que llevó a cabo uno de los casos más grandes de abuso y acoso sexual que involucró a diferentes hombres famosos y poderosos, tuvo que renunciar hoy, precisamente por lo mismo: por denuncias contra él de abuso sexual.

Lo que parece una de las más grandes ironías es una realidad para Schneiderman, que ha sido denunciado por cuatro mujeres con las que tuvo relaciones que lo acusan de maltrato. Justamente el fiscal más implicado con en movimiento #MeToo, ha renunciado por sugerencia del gobernador Andrew Cuomo: “Nadie debe estar por encima de la ley. Por el patrón de hechos descritos”, añadió, “no creo que sea posible para Eric Schneiderman continuar sirviendo como fiscal general”.

El caso de los testimonios de las cuatro mujeres vio la luz en un artículo de la revista The New Yorker. En la misma serie de los reportajes que ganaron el Pulitzer por la cobertura de los casos de abuso y acoso sexual de grandes figuras en el mundo del entretenimiento, de la política y los medios de comunicación.

Las mujeres que denuncian al fiscal dicen que las “golpeó repetidamente, muchas veces después de beber, frecuentemente en la cama y nunca con su consentimiento”. Las acusaciones, en palabras del propio fiscal, son “serias”, y las niega de manera contundente. “Aunque no están relacionadas con mi conducta profesional o las operaciones del cargo me impedirán liderar la oficina de una manera efectiva en este momento crítico”, se lee en la renuncia, que se hace efectiva de inmediato.

Dos de las cuatro mujeres que acusan de maltrato físico a Eric Schneiderman se identifican en el artículo: Tanya Selvaratnam y Michelle Barish, que califican el abuso de “asalto. Nunca interpusieron la denuncia en la policía, pero dicen que el fiscal llegó a “asfixiarlas” y que tuvieron que recibir atención médica por los golpes que recibieron en la cara. Las otras dos mujeres se mantienen en el anonimato por miedo a las represalias.

Selvaratnam denunció que Schneiderman la amenazó diciéndole que podía perseguirla y pinchar su teléfono, y que la mataría si rompía con él. El fiscal contestó en su cuenta de Twitter: “En la privacidad de relaciones íntimas, he practicado actividades sexuales de fantasía [role-playing]. No he agredido a nadie. Nunca ha practicado sexo no consentido, una línea que no cruzaría”.

Jennifer Cunningham, exesposa de Eric Schneiderman, dijo no podía creer en las acusaciones y que son “completamente inconsistentes” con el hombre que conoce desde hace 35 años: “Para mí es imposible creer que son verdad”, afirma.

Eric Schneiderman cumplió siete años en el cargo en enero. Era uno de los fiscales más combativos contra las políticas del presidente Donald Trump, y dijo que era la mayor amenaza para los neoyorquinos. La discordia entre ambos data de antes de que Trump llegara a ser presidente. Una vez, Trump acusó en público al fiscal y dijo que era corrupto y cocainómano.

Ronan Farrow, el único hijo biológico de Mia Farrow y Woody Allen, es el autor de la serie de artículos en The New Yorker que pusieron en jaque a varios empresarios, productores y personalidades poderosas de Estados Unidos. Su investigación colocó en el tapete el movimiento #MeToo, que además tuvo un efecto dominó en el resto del mundo, donde mujeres han denunciado en distintos países violencia por parte de maestros, familiares, sacerdotes, políticos  y demás. Incluso, han habido otros movimientos como #Cuéntalo, creado recientemente en España por la condena de muy poco tiempo para los cinco hombres que violaron en grupo a una mujer en la fiesta del San Fermín hace dos años, y que se hacen llamar La Manada.

Farrow, de 30 años, es abogado, diplomático, escritor y periodista. Fue un niño prodigio y con estas investigaciones se ganó el premio Pulitzer.

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