Caso Próvolo: hallan cartas de alto contenido sexual escritas por un cura imputado

Siguen apareciendo detalles escabrosos en la causa por los abusos sexuales de niños sordos en el Instituto Antonio Próvolo de Mendoza.

Mientras se espera que la causa sea elevada a juicio en los próximos días, ya que el plazo vence el 27 de mayo, en las últimas horas se conoció que uno de los principales imputados, el cura Horacio Corbacho, tenía correspondencia epistolar de alto contenido sexual, la cual fue secuestrada durante un allanamiento en el colegio ubicado en Luján de Cuyo. Es más, en al menos 25 cartas, el religioso, hoy detenido en el penal provincial, se explaya sobre situaciones promiscuas y llega a comparar la llamada “Casita de Dios” con un prostíbulo, donde también tenía a una “gatita”, que podría ser una de las víctimas. También, en los escritos, que intercambiaba con una persona de Buenos Aires, hace mención a una de las acusadas de ser partícipe de las vejaciones, la mona japonesa Kosaka Kumiko, y describe sátiras en versos y realiza dibujos pornográficos.

Además, en uno de los pasajes de las misivas, el propio detenido se hace llamar “Corborracho”, por su presunto apego a las bebidas alcohólicas, informaron fuentes judiciales. Este material fue dado a conocer dentro de la causa y fue leído en una de las audiencias convocadas por la jueza de Garantías Patricia Alonso, por lo que se suma a las pruebas de la querella para demostrar la vinculación de Corbacho con las denuncias en su contra.

“Se trata de material y terminología impropia de un religioso. Creemos que en algunos pasajes hace referencia a víctimas de los abusos dentro de la institución”, indicó una fuente de la pesquisa judicial.

“Las cartas muestran una actividad sexual importante dentro del instituto”, indicó el abogado querellante, Juan Dantiac.

De las 14 personas imputadas por los ataques sexuales, sólo cuatro se encuentran tras las rejas. Además de Corbacho, los alojados en el penal son los ex administrativos Jorge Bordón y Armando Gómez, así como la cocinera de la institución Noemí Paéz, quien está detenida en el penal de mujeres de Agua de las Avispas, en la localidad montañosa de Cacheuta. En tanto, el cura Nicola Corradi (82) goza del beneficio de prisión domiciliaria, por su avanza edad, al igual que las monjas Kosaka y Asunción Martínez, y otros directivos y personal del colegio.

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