Denuncian brutal represión policial a una familia

Una familia denunció en el Ministerio Público Fiscal, durante la tarde de ayer, fuertes golpizas y heridas que le propinaron policías de la Seccional Sexta de Santa Rosa en la madrugada del domingo. Jorge Coria es la persona que presentó la acusación, un hombre de 74 años que responsabilizó al segundo jefe de esta Seccional por la integridad física de su hijo, ya que, según afirma, en el lugar de los hechos escuchó que lo amenazaron de muerte.
Según la versión de la policía y de la familia, detuvieron a una pareja con su hija en Toay por una luz rota que llevaba en el auto. La conductora firmó la infracción y siguió su rumbo, pero fue interceptada en Santa Rosa, afuera de la casa de sus padres. Sin previo aviso, esposaron a la mujer y al hombre, mientras estaba presente la menor. En el ínterin, apareció la familia de la joven, quienes también recibieron golpes y heridas.
La familia cuenta que los policías que participaron del hecho nunca dialogaron, solo reprimieron, y que entraron a su casa sin ninguna orden judicial. Eber Pereyra, el subcomisario de la Seccional Sexta, en diálogo con este diario, explicó que desde Toay lo llamaron para que detengan el auto porque no quisieron mostrar sus pertenencias. Posteriormente, dijo que no había nada extraño “solo una cartera, y la conductora tenía cero alcohol en sangre”.

El hecho.
Los datos para la reconstrucción del suceso fueron recabados de los testimonios de los distintos integrantes de la familia, un integrante de la Seccional Sexta y por la denuncia presentada ayer en el Ministerio Público Fiscal.
El domingo a las 4 de la mañana, Grecia Coria, una joven de 26 años, transitaba en un Renault 12 junto a su hija de tres años, y su pareja, Emanuel Alvarez, de 28 años. Venían de Toay, donde le efectuaron una multa de tránsito, y siguieron por la Avenida Perón hacia la casa de sus padres, en la calle Castex.
Doscientos metros antes de llegar a destino, cuando doblaban por el supermercado Changomas, un patrullero los empezó a seguir, aparentemente porque personal de Toay había solicitado que los detengan. Según cuentan, dos casas antes de llegar al hogar de sus padres, prendieron las sirenas y ellos detuvieron el vehículo sobre la calle Castex. Inmediatamente después de estacionar, los policías se dirigieron al vehículo y, sin previo aviso, sacaron bruscamente a Emanuel. Su pareja, Grecia, bajó del automóvil y ante la pregunta de por qué lo detenían, dos mujeres policías la redujeron pegándole rodillazos y arrancándole los pelos.
Mientras la hija de tres años presenciaba el maltrato a sus padres, que a esta altura estaban esposados, salió de su casa María Ester Sepúlveda, madre de Grecia, de 54 años de edad, que se despertó por los gritos. Grecia pedía que la dejen llevar a su nena adentro de la casa, y ante la negativa, Sepúlveda se acercó pero fue empujada, según se denuncia, por el segundo jefe de la Seccional Sexta. Cayó sobre un fierro roto que había en la vereda, lo que le provocó una profunda herida en una pierna, y por eso quedó en el suelo, inmersa en un charco de sangre que hasta el martes se podía observar en el lugar.
Luego, salió de la casa Juan Coria, albañil de 32 años, hermano de Grecia e hijo de María Ester y Jorge. Lo primero que hizo, según relató, fue buscar a su sobrina, que se encontraba en medio del incidente. Cuando la levantó y la llevó para su casa, la familia afirma que un policía lo persiguió y de atrás le proporcionaba golpes en la cabeza, incluso cuando estaba con la nena en brazos.
Mientras tanto, arribaban más patrulleros a la calle Castex, y es el momento en que aparece en escena Jorge Coria, comerciante de 74 años, que apenas intenta acercarse a su hija y a su esposa mal herida, es empujado por los aires, lo que provoca que se resienta la cadera y se golpee fuertemente la cabeza.
Ya con la nena de tres años en la casa, Juan vuelve a salir a la calle, y observa a su madre ensangrentada en el piso, a su padre tirado en la vereda y a su hermana y cuñado esposados en el patrullero. Su primera reacción fue insultarlos, según se constata en un video, e inmediatamente lo van a buscar, por lo que se encierra con llave en la casa. Sin embargo, los policías empiezan a forzar la puerta con patadas. Este forcejeo le provocó a Juan que su hombro se disloque. Los policías terminan por romperla y entran a la casa, pero el joven se esconde detrás de la puerta. Entran y revisan los cuartos, donde estaban dos menores de 10 y 12 años, y vuelven a salir. La policía, sobre esto, dice que Juan tiró una piedra al patrullero.
En ese momento, cuenta la familia, que también deja constancia en la denuncia efectuada ayer, amenazan a Juan. El segundo jefe de la Seccional Sexta le habría dicho “te voy a cagar matando”. Por esta declaración, es que Jorge Coria lo responsabiliza por la integridad física de su hijo.
A continuación, los patrulleros (calculan que fueron cinco en total) se empiezan a retirar del lugar, llevan a Grecia y a Emanuel esposados a la Seccional Sexta, y secuestran el Renault 12. Los mantienen demorados, y a las 2 de la tarde le otorgan la libertad a la mujer, atestada de moretones en sus piernas (según se observa en diversas fotos), y al hombre, con una herida en la cabeza.

La versión policial
El subcomisario de la Seccional Sexta de Santa Rosa, Eber Pereyra, contó a este diario que personal de la Seccional Quinta de Toay detuvo, en esa localidad, al Renault 12 en el que transitaba la familia porque tenían la luz trasera del vehículo rota. Grecia, que conducía, frenó y firmó el acta de infracción como le solicitaron. Luego, según relató el subcomisario, el personal de Toay le pidió que muestren las pertenencias, pero la mujer habría encendido el auto y seguido su rumbo. Sobre esto, la joven dijo que le permitieron seguir porque estaba con su nena.
Actualmente el auto está secuestrado, y Pereyra admitió que no había nada “extraño” en su interior, solo una cartera, y que la mujer tampoco tenía alcohol en sangre.
Personal de Toay llamó para solicitar un patrullero, y ahí es cuando los detienen en la calle Castex, e inician los apremios. Pereyra explicó que hubo “resistencia a la autoridad”, “atentado” y “lesiones”, porque “el joven (Juan Coria) tiró una piedra que impactó en el patrullero y rebotó contra un policía”. Elevaron una causa con esta carátula a la Fiscalía de Delitos contra la Propiedad y Juicios Directos.

Fuente :La Arena

Se el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*