Pampeano ofrece U$S 1,5 millones por Casa Torroba

La tradicional esquina de Hilario Lagos y calle Avellaneda, donde por años funcionó el almacén de ramos generales conocido como Casa Torroba -y que hace mucho tiempo está abandonada-, podría al fin tener un objetivo útil si se concreta la venta a un empresario local de la construcción, que habría ofertado algo así como un millón y medio de dólares.
Aunque no trascendió oficialmente el nombre del empresario -que las autoridades municipales por ahora quieren preservar-, este diario pudo saber que ayer se concretó una reunión entre los secretarios de Hacienda, y el de Gobierno de la municipalidad de Santa Rosa, Luis Evangelista y Román Molín respectivamente, con concejales del bloque Frepam para hacerles conocer acerca de la nueva situación.

Puntos negros.
Cabe recordar que ese lugar aparece abandonado hace mucho tiempo, con sus viejos sólidos muros cubiertos de carteles de propaganda -muchos de ellos rotos y por eso sus restos esparcidos por las veredas-; y una escasa iluminación en horario nocturno, lo que lo ubica como un verdadero punto negro del centro de la ciudad.
Algo parecido sucede con la aún más céntrica esquina de Avellaneda y 9 de Julio, donde desde tiempos remotos se ubicaron sendas confiterías, primero El Aguila y después, hasta el año anterior La Recova. Precisamente La Recova está ahora clausurada por orden de la municipalidad, en tanto se mantiene una cuestión litigiosa entre quienes se dicen propietarios.
Como se puede advertir, dos esquinas emblemáticas casi abandonadas a su suerte, ofreciendo un espectáculo indigno de una ciudad capital joven y moderna (aunque el deterioro de Santa Rosa se advierte también en muchísimos otros aspectos).
El almacén de ramos generales de Torroba -como el de Tierno en la esquina de 9 de Julio y Pico-, fueron verdaderos íconos de lo que era poco más que un pueblo, y una referencia obligada de los santarroseños, pero también de la gente del campo.

Famularo, propietaria.
Famularo -una cadena de tiendas que se extiende por todo el país-, hace algún tiempo adquirió el inmueble, pero se puede asegurar que no hizo absolutamente nada. A excepción de la limpieza de los patios internos, ante la indisimulada bronca manifestada por los vecinos que señalaban que era un lugar donde se amontonaban alimañas y mugre.
Hubo en el Concejo Deliberante una iniciativa para expropiar la esquina -una ordenanza-, pero después de eso poco se avanzó. También se conoció que desde el municipio -particularmente el secretario de Gobierno, Román Molín-, efectuó una serie de intimaciones que Famularo no pareció atender.

Un comprador.
Desde hace algunas semanas LA ARENA conoce de las intenciones de un empresario -dedicado al rubro de la construcción-, quien habría hecho una oferta concreta a la firma dueña del inmueble, la que rondaría los 1.500.000 dólares.
El mismo interesado en quedarse con la esquina le habría anticipado a las autoridades municipales que estaba dispuesto a avanzar con el negocio, para más adelante llevar adelante su emprendimiento en esa vieja esquina. Primero realizando la demolición del actual edificio, y posteriormente la construcción de un edificio en torre.
Parecería ser una buena salida para un lugar que, si bien fue emblemático, hoy aparece como un de esos puntos negros que afean el centro mismo de la capital provincial.
Habrá que ver cómo continúa la cuestión, pero en principio podría ser una solución.

Fuente :La Arena

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